Tres historias, una reflexión.
El mono que salvó a un pez
— ¿Qué demonios estás haciendo —le pregunté al mono cuando lo vi sacar un pez del agua y colocarlo en la rama de un árbol.
—Estoy salvándolo de morir ahogado —me contestó el mono.
Si nos ponemos a reflexionar sobre este pequeñísimo relato, seguramente encontraremos que nos habla acerca de las consecuencias de nuestras “buenas intenciones”. Pero en un sentido más profundo, también podría indicarnos que es necesario comprender y respetar el hecho de que cada uno debe vivir según las reglas de su propia naturaleza.
La rana y el escorpión
Cierta vez, un escorpión le pidió a una rana que lo llevara sobre su lomo hasta el otro lado de un arroyo.
—Si lo hago, me clavarás tu aguijón —dijo la rana atemorizada.
—Te aseguro que no —repuso el escorpión—. Si me cruzas al otro lado, te daré lo que más desees.
No del todo convencida, la rana aceptó el trato y comenzaron la travesía. Pero en el medio del arroyo, el escorpión clavó su aguijón en el lomo de la rana. Mientras ambos se hundían, la rana alcanzó a exclamar:
— ¡Ahora, los dos moriremos! ¿Por qué has hecho esto?
Y el escorpión contestó:
—Está en mi naturaleza.
El maestro y el escorpión
Un maestro oriental que vio cómo un escorpión se estaba ahogando. Decidió sacarlo del agua, pero cuando lo hizo, el escorpión lo picó.
Por la reacción al dolor, el maestro lo soltó y el animal cayó al agua y de nuevo estaba ahogándose, el maestro intentó sacarlo otra vez y otra vez el escorpión lo picó.
Alguien que había observado todo, se acercó al maestro y le dijo:
- Perdone, pero usted es terco. ¿No entiende que cada vez que intente sacarlo del agua lo picará?
El maestro respondió:
- La naturaleza del escorpión es picar y no va a cambiar mi naturaleza, que es ayudar a los demás; Y entonces, ayudándose de una hoja, el maestro sacó al animalito del agua y le salvó la vida.
Moraleja empresarial
La sabiduría convencional nos lleva a pensar como la rana o el mono. Nos susurra que la naturaleza de la gente cambia. Las películas de Disney también nos engañan, nos dicen que cualquiera puede convertirse en lo que desee con solo esforzarse lo suficiente.
Sin embargo, todo directivo, jefe de proyecto o persona que este a cargo de un equipo rechazan esta suposición. Debemos recordar lo que la rana o el mono olvidaron: cada individuo es fiel a su naturaleza singular. Cada persona tiene motivaciones diferentes, su percepción del mundo es diferente, posee un estilo propio,… Por lo tanto no debemos lamentarnos de estas diferencias ni tratar de eliminarlas. Lo que debemos hacer es aprovecharlas. Nuestra misión debe ser ayudar a cada uno a ser más de lo ya es.
Recordad este mantra:
“La gente no cambia mucho”.
“No hay que perder tiempo tratando de llenar vacíos”.
“Es mejor tratar de aprovechar lo que ya existe”.
“Eso de por sí ya es difícil”.