En comunicación, lo simple y breve, dos veces bueno

September 20th, 2007 by sokrates

En una ocasión Mark Twain, uno de los autores americanos más queridos y conocidos mundialmente, le dijo lo siguiente a un amigo suyo:

“Me gustaría darte un consejo sobre tu inglés escrito. Me he dado cuenta de que utilizas un lenguaje simple y sencillo, palabras cortas y frases breves. Así es como se debe escribir en inglés, es el modo moderno y el mejor. Sigue así.”

Una de las principales claves de una buena comunicación es tener en cuenta la simplicidad de nuestro mensaje. Y en el mundo de los negocios mucha gente debería tener en cuenta este consejo de Mark Twain.

Cuando Shakespeare escribió Hamlet en el s.XVII disponía de un vocabulario de unas 20.000 palabras.

Cuando Lincoln escribió el discurso de Gettysburg en el dorso de un sobre en el año 1863, tenía unas 114.000 palabras a su disposición. Y en contraste del discurso que realizó Everett, que tenía 13.609 palabras y duró dos horas, Abraham Lincoln resumió en apenas dos o tres minutos, en diez oraciones, y en menos de 300 palabras el sentimiento de toda una nación.

Nuestra comunicación, nuestra escritura y nuestros discursos no pueden ser confusos. Tienen que ser claros y comprensibles, y cuanto más cortos mejor. En comunicación, lo simple y breve dos veces bueno.

Y para muestra, un botón.

¿Qué pasaría si los refranes populares se hubieran escrito con un estilo más complicado y técnico?

La respuesta no se hace esperar:

- “Cuando un lecho acuífero produce alto nivel sonoro, es que conduce un caudal determinado”.

(Cuando el río suena, agua lleva.)

- “No por interrumpir el sueño anticipadamente, se inicia la aurora antes de su referencia horaria”.

(No por mucho madrugar, amanece más temprano.)

- “No resulta eficaz adoctrinar a un can adulto con maniobras innovadoras”.

(No se pueden enseñar trucos nuevos a perro viejo.)

- “Los vapores visibles que afloran la materia orgánica son el presagio de una conflagración inminente”.

(Donde hay humo, hay fuego.)

- “La persona que hurta habitualmente está convencida de que la generalidad de sus congéneres son de naturaleza similar”.

(Cree el ladrón que todos son de su condición.)

Amén.

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La parálisis del violento acuerdo y los programadores

August 28th, 2007 by sokrates

Una cualidad realmente importante en un profesional que busca la excelencia es la capacidad de dominar lo que se suele denominar conversación crucial.

En nuestras vidas y carreras profesionales existen determinados momentos donde debemos tomar decisiones en situaciones de gran intensidad emocional, donde las decisiones adoptadas determinarán coger un camino u otro, cada uno de los cuales conduce a destinos totalmente diferentes.

Uno de los problemas más frecuentes es cuando entramos en una situación de desacuerdo. Seguramente, en algún momento de su vida ha presenciado un acalorado debate entre compañeros de trabajo o familiares donde finalmente la conversación ha acabado entrando en una fase de parálisis o estancamiento.

Si hace memoria, o mejor dicho, si es un poco observador en futuros debates podrá darse cuenta que la mayoría de las veces se produce un hecho intrigante. A pesar de que las diversas partes discuten violentamente, en realidad se encuentran en un violento acuerdo. Es más, de hecho están de acuerdo en todos los puntos importantes de la conversación, sin embargo siguen discutiendo. Han encontrado una manera de convertir las diferencias sutiles en una reñida discusión.

En mi caso, el noventa por ciento de éste tipo de situaciones se producen cuando la otra parte tiene un perfil técnico, y más concretamente es un programador. Precisamente, la mayoría de discusiones se producen por riñas en torno a ese cinco o diez por ciento de puntos en los que discrepamos. No importa que sea un punto sin importancia, si existe alguna discrepancia no dudamos en perseguirla como si fuera un criminal que se da a la fuga.

Analizando la situación, me di cuenta que el problema venia motivado por algunos de los talentos predominantes en los buenos programadores, la necesidad de buscar las diferencias.

En realidad, desde nuestra tierna infancia estamos entrenados para detectar los errores o pequeñas diferencias que se cruzan en nuestro camino. Por ejemplo, en la guardería aprendemos que si damos la respuesta correcta nos ganamos la aprobación y felicitación de nuestra maestra, y en caso de equivocarnos señalamos los errores para no volverlos a cometer en el futuro.

Al acabar la etapa escolar, ya nos hemos convertido en unos expertos en el arte de detectar las pequeñas diferencias y convertirlas en un asunto de enorme importancia. De modo que cuando una persona nos hace una sugerencia nosotros buscamos un resquicio para manifestar nuestro desacuerdo.

Imaginad entonces los estragos que puede llevar a cabo ser una persona con un talento extraordinario en la detección de pequeñas diferencias cuando se encuentra con situaciones que no siguen un patrón determinado.

Fíjense en lo que dedica la mayor parte de su tiempo un programador.

- Identificar y crear patrones coherentes dentro de un conjunto de datos incoherentes (talento analítico).

- Buscar errores o tratar de evitarlos.

El programador siempre piensa en lo que puede fallar, en lo que no encaja y como poder encajarlo. Por lo tanto, esta actividad rutinaria va forjando una personalidad que buscará siempre ante cualquier situación los posibles errores o no concordancias de la misma. Es decir, ante cualquier situación se centrará en los peros. Sin embargo, no debemos confundirnos, no es una personalidad que busca problemas, más bien busca resolverlos, pero enfocará su energía principalmente en los problemas y a veces no en las soluciones.

¿Cómo podemos solucionarlo?

A la larga se deben superar esas diferencias, y para ello la mejor solución es empezar por crear un terreno de común acuerdo. Si esta completamente de acuerdo con el camino de la otra persona, dígalo, déjalo claro, y reanuda el dialogo. Muestra tu acuerdo cuando así suceda, y no lo conviertas en una discusión.

La clave está en conectar los puntos de acuerdo.

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